El 2 de junio de 1925, el periódico La Zarpa abría con un titular que marcaría para siempre
la historia de un barrio y el nacimiento de un proyecto educativo en la ciudad de Ourense.
En aquellas páginas se anunciaba la creación de una obra benéfica destinada a acoger,
cuidar y educar a niñas que necesitaban una oportunidad.
Detrás de aquel sueño estaba Ángela Santamarina Alduncín, conocida como Angelita
Varela, una mujer profundamente comprometida con la realidad social de su tiempo.
Para hacer posible esta misión, el proyecto fue confiado a las Religiosas Calasancias, que
asumieron desde el principio la tarea de acompañar, educar y formar a las niñas desde el
carisma inspirado por San José de Calasanz, para quien la educación era el camino
privilegiado para transformar la vida de las personas y la sociedad.
Celebrar hoy cien años de educación es, ante todo, un gesto de gratitud. Gratitud hacia
quienes iniciaron este camino con valentía y generosidad, hacia quienes lo han sostenido a
lo largo del tiempo y continúan hoy haciendolo posible.
El vídeo que acompaña estas líneas recoge algunos de los momentos, recuerdos y
testimonios que forman parte de esta historia centenaria.
Porque cien años de educación no son solo una celebración.
Son la prueba de que cuando se educa con vocación, entrega y esperanza, un sueño puede
seguir creciendo generación tras generación